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Innovación y cambio en los centros educativos
Juan Fco. Almagro Gamarro, Ana Mª Carmona Cáceres, Paco Cid Jiménez,
Sonia B. García Romero, Eva Mª Maroto Fernández y Salva Troyano León

- RESUMEN -

Innovación y cambio en los centros escolares

La innovación en el ámbito educativo no es un concepto nuevo. Podemos ver una evolución del concepto de ‘innovación’ (o ‘renovación’) motivado por la propia evolución de la sociedad. Innovar es cambiar lo establecido, pero no todo cambio conlleva una mejora. Innovar no es tanto inventar nuevas cosas, sino más bien aprovechar todo lo que hay a nuestro alcance, adaptándolo según nuestras necesidades.

El cambio o innovación puede emanar desde el propio docente, o ser la Administración quien los sugiera. No obstante, una verdadera renovación-innovación no puede existir al margen de la investigación-acción. La pedagogía ha cambiado al ritmo que han cambiado las ideas, tomando estudios y formulaciones tanto teóricas como prácticas, desde Piaget a Vigotski, Ausubel, Decroly, Montessori, Freinet... o la importancia de la pedagogía teórica que emana de nuestras universidades. No existe el modelo ideal de enseñanza, ni una forma mejor o peor que otra, sino que cada situación es diferente y es la observación de nuestra realidad concreta la que nos llevará a utilizar unas técnicas u otras, combinar varias metodologías, una organización diferente del aula, la revisión de los contenidos, la manera de trabajar...

Tanto la Administración como el propio docente han de conectar el propósito de cambio, con los intereses tanto del alumnado como del profesorado que participa en el mismo. Durante mucho tiempo se ha hablado de la pedagogía centrada en el alumno, hoy día se plantea la pedagogía centrada en el profesor.

Tal y como dice Stenhouse "no hay desarrollo del curriculum sin desarrollo del profesorado". Para la Administración el profesorado es el ‘instrumento’ vital de cambio y para el profesor este ‘instrumento’ es el alumno. Pero, ¿siempre es así en la práctica real?

Para el éxito del cambio es necesario la motivación, el aprendizaje significativo, la constante renovación práctica en permanente revisión y perfeccionamiento. Sin olvidar que cada grupo de alumnos es diferente, y diferentes también sus intereses.

Toda innovación debe substentarse en una adecuada formación del profesorado, ya sea para aplicar una determinada reforma educativa dentro de las peculiaridades que imprimen la propia idiosincrasia personal, o para llevar a cabo propuestas que consideremos renovadoras. Por otro lado, el intercambio de experiencias y propuestas entre profesores, no sólo son fundamentales en tanto sirven para evitar el aislamiento en que puede caer el docente, sino para confrontar nuestra labor educativa con las de otros compañeros.

Durante mucho tiempo las Escuelas de Verano han sido el único lugar donde era posible realizar una formación permanente. El profesorado acudía a cursos o jornadas formativas dentro del ámbito de la educación no formal: conferencias, debates, seminarios, actividades culturales, recreativas... La creación por parte de la Administración de los Centros de Profesores (CEPs), junto a la organización de cursos por parte de sindicatos y asociaciones han hecho que las Escuelas de Verano apenas tengan existencia en la actualidad, encontrando tímidos ejemplos en la XXIII Escuela de Verano de Madrid del pasado verano.

Los Movimientos de Renovación Pedagógica (MRP) estarían íntimamente unidos a las Escuelas de Verano. Los profesores vieron la necesidad de organizarse y establecer encuentros periódicos que trascendieran el periodo veraniego. Sería en Cataluña donde tendrían su máxima expresión. Estarían integrados por grupos de profesores que entienden y practican la educación como algo diferente a lo tradicional, donde el educador no es tanto un transmisor de conocimientos sino más bien un facilitador del mismo, un animador, un coordinador de un proceso de enseñanza/aprendizaje donde el alumno ha de participar de manera activa, construyendo su propio conocimiento, llegando a cumplir el verdadero fin de la educación: la educación para aprender, la educación para vivir, la educación para ser críticos.

La incorporación de muchos de los postulados de los MRP a la LOGSE haría decaer en parte su existencia como movimiento, junto a factores como el inmovilismo que parece apoderarse estos últimos años de los docentes, el cambio del rol del profesor, el envejecimiento del cuerpo de profesores, o quizás porque el discurso político, económico y social ya no es el mismo que en tiempos de transición democrática.

Es una realidad que los niños pasan más tiempo fuera que dentro de las aulas, y ya no es tan importante el tiempo como la influencia que tiene este interación con el medio. Últimamente se habla mucho de la influencia de los medios de comunicación de masas, medios que contribuyen a crear arquetipos de personas, imponiendo modas, preferencias, opiniones... La familia parece hacer dejación de su labor educadora y tiende a culpar a la escuela de unos ‘males’ que son culpa de todos. No sólo se deben articular medidas que contribuyan a que el personal docente pueda hacer su trabajo de manera más efectiva, pues podemos llegar a pensar que la escuela debe regirse por los mismos principios de una empresa. Los padres deben colaborar en el proceso educativo, ya sea en APAs, Consejos Escolares, Escuelas de Padres...

Las Escuelas de Familia o Escuelas de Padres (o madres, según se vea) no deben confundirse con las escuelas de adultos. Las Escuelas de Familias tienen por objetivo la propia autorealización del padre-madre con objeto de contribuir en mejor medida en la educación de su hijo, a la vez que colaborar con la propia institución docente. Suele estar organizado por la APA o por profesores del propio centro. Se pueden tratar temas desde la prevención de drogodependencias al uso responsable de la TV, la participación de los padres en la educación de sus hijos...

 

Debemos entender la educación como proceso de transformación integral de la persona. Si percibimos la realidad de manera global, no podemos entender la educación como parcelas delimitadas; es imprescindible la participación-colaboración de los padres (agentes que también deben ser educados: p.ej. mediante Escuelas de Familia); un proyecto educativo donde la ciudad no se mantenga al margen (p.ej. la ciudad educativa que proponía Francesco Tonucci); de unos docentes que deben hacer de la educación un reto permanente, en constante innovación y revisión; de una Administración que debe establecer los recursos necesarios para que la renovación pedagógica y la prácticas innovadoras no sean una excepción que confirme el inmovilismo que hoy día parece triunfar en nuestras aulas.

 

 

FORMACIÓN DEL PROFESORADO

1.-INTRODUCCIÓN.
Para reformar el sistema educativo es necesario que se produzca la mejora del profesorado. La innovación del sistema educativo no tendrá lugar si no se reforma la formación del profesorado.

2.-EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA FORMACIÓN DEL PROFESORADO.
La formación de profesores, como una actividad formal y sistemática con entidad propia, no existía hasta el S.XIX . En siglos anteriores, cuando se reflexiona sobre el Maestro, se entiende que su preparación se halla en la adquisición de conocimientos suficientes para poder luego transmitirlos, así se entiende que quien tuviera los conocimientos elementales que se entendían propios de la enseñanza primaria, estaba capacitado para este nivel de educación.

En España, la primera escuela para formación de Maestros, LA ESCUELA NORMAL CENTRAL, se creo en Madrid en 1839 con el nombre de Seminarios de Maestros y tenía como finalidad la formación de Maestros Primarias

En España, existen 4 modelos de formación de Maestros Primarios: El profesor Tradicional (años 40-60), el profesor Eficaz (años 60-70), el profesor Reflexivo (años 75-80) y el profesor reflexivo-transformador (años 90).

Posteriormente, se crearon, tras la Ley de 1970, los Institutos de Ciencias de la Educación (ICEs) en las Universidades, a los que se les atribuyó como una de las finalidades principales la Formación de Profesores de Educación Secundaria.

En cuanto a la formación de Profesores Universitarios, apenas si se ha planteado en algunos departamentos.

 

Formación de Formadores.

A partir de 1960 se detecta una preocupación por la formación de formadores en alguno de los más importantes organismos internacionales como la UNESCO. La expresión Formador de Formadores se aplica a los profesores que se dedican a la formación inicial del profesorado (profesionales, animadores, coordinadores y dinamizadores). Experiencia en la docencia, preparación psicopedagógica y amplia formación son las características principales que definen al buen formador de formadores entre otras.

Actualmente contamos con una gran cantidad de formadores de Profesores que poseen muy poca experiencia, que son considerablemente jóvenes y que manifiestan una gran inseguridad a la hora de impartir cursos de Formación Permanente.

La formación del profesorado básicamente puede ser de dos tipos: inicial y permanente.

Formación Inicial.- Requiere la elaboración de un plan formativo que atiende a la formación integral del maestro para dar respuesta al ejercicio de los distintos roles y funciones que ha de desempeñar como persona comprometida con la tarea docente y educativa. Este plan está regido por tres ejes fundamentales:

Los planes de formación inicial del Magisterio han evolucionado. En un primer momento sólo era necesario unos conocimientos básicos, siguiendo esta formación con una titulación, más tarde una especialidad (actualidad) y en un futuro se plantea una licenciatura.

En la formación inicial se incluyen programas de formación tales como el programa SOCRATES, el C.A.P. (Curso de Adaptación Pedagógica), la formación Universitaria así como cuantos cursos, seminarios, conferencias, jornadas y reuniones se celebren a lo largo del curso.

Formación permanente. Surge como respuesta a las necesidades que los profesores tienen como el fracaso escolar, la calidad de la enseñanza y sus propias necesidades formativas entre otras. Diferenciamos tres épocas de la formación permanente en España:

En la actualidad existen programas de formación permanente que convoca el MEC para las comunidades autónomas cada año. Estos programas, juntos con otros de carácter individual, tratan temas transversales y de formación compensatoria.

  

CENTROS Y ORGANISMOS CON RECURSOS PARA LA FORMACIÓN DEL PROFESORADO

Una vez que termina el ciclo de estudios en la Universidad, la maestra/o puede reciclar conocimientos, llenar "lagunas" o resolver dificultades concretas del aula acudiendo a una serie de organismos tanto de carácter público como privado, que se dedican, entre otras actividades, a la formación continua y permanente del profesorado.

A continuación se señalan algunos de los diferentes organismos que se dedican a ello:

- C.E.P. (Centro de Profesores)
Se realizan cursos para funcionarios a partir de necesidades concretas en centros o grupos de profesores.
Ponen a disposición del profesorado diferentes recursos materiales: proyectores de diapositivas, cámaras de vídeo, biblioteca con múltiples volúmenes, CDRoms...

- F.E.R.E. (Federación Española de Religiosos de Enseñanza)
Organiza cursos y escuelas de verano para profesores en activo o desempleados.

- F.O.R.C.E.M. (Fundación para la Formación Continua)
Para trabajadores de centros adscritos (privados y concertados)

- Sindicatos: FETE-UGT, CCOO, ANPE, CSI-CSIF...
Organizan cursos, jornadas y escuelas de verano en colaboración con F.O.R.C.E.M., la Universidad y otros organismos.

- Programas:

- ERASMUS ( de enseñanza superior)
- COMENIUS (de enseñanza escolar)
- LINGUA (acciones transversales en idiomas)

- M.C.E.P. (Movimiento Cooperativo de Escuela Popular)
Organiza actividades relacionadas con la innovación y renovación pedagógica.

 

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