El oso polar habita
en lo conocido como el circulo Ártico, y en unas
regiones un poco mas al sur, por el lado de Canadá y
Alaska; en sí su hábitat comprende un territorio que
abarca el Océano Artico, una parte de Canadá, Alaska (por
Estados Unidos), Dinamarca (por Groenlandia), Noruega, y
la Unión Soviética.
El oso polar polar llega a pesar los 750 kilos (se
han encontrado casos con pesos de hasta 950 kilos), pero
en promedio pesan entre los 350 y los 450 kilos, llegando
a vivir hasta 32 años de vida. Sus zarpas miden en
promedio 22-25 cm de ancho, las cuales usan para nadar o
para la caza de focas, golpeándolas con estas.
El oso polar es protagonista de grandes migraciones
hacia territorios mas al sur. Como se sabe el alimento
principal del oso es la foca anillada, en el Artico, la
cual se alimenta del bacalao de la misma zona. Pues bien,
la zona ártica tiene 6 meses de luz solar perpetua, y 6
meses de noche total, debido a su ubicación en la tierra.
Durante la fase que comprende la luz total, en la que
existe una explosión de vida en dicha zona, y que abarca
primavera y verano, existe un gran deshielo del circulo
Ártico, el cual empieza en primavera, alcanzando su
etapa mas critica en verano; durante esta temporada, y a
pesar de la explosión de vida que el sol provoca, el oso
polar se ve forzado a migrar mas al sur huyendo de las
continuas quebraduras del hielo y continuas fugas de
dichos fragmentos, donde este pasa el final de la
primavera, el verano y parte del otoño, el tiempo en que
el hielo vuelve a recobrar el nivel perdido, casi sin
alimentarse y sin hibernar, durante este tiempo duermen o
vagabundean. Esta etapa se conoce como hibernación
ambulante. En esta época el oso puede perder entre el 30
y el 40 por ciento de su peso corporal. Cuando el hielo
regresa al Artico, el oso regresa a él, continuando con
su habitual modo de vida casi totalmente desconocido para
el hombre. Entre las pocas cosas que se conocen sobre el
modo de vida del oso polar es que pasa su mayor parte del
periodo invernal cazando por todo el circulo Ártico,
desplazándose grandes extensiones. Un collar con radio
puesto a una hembra, mostró que esta vagó durante todo
el invierno por una superficie de 78,000 kilómetros
cuadrados. Las garras del oso polar
están adaptadas para el difícil caminar sobre el hielo
y la nieve: están recubiertas por la parte inferior de
pelo para evitar resbalarse y tener mayor adherencia en
superficies lisas. Además, debajo del denso pelaje
blanco del oso polar se encuentra una piel negra para la
absorción de los pocos rayos solares que lleguen al Ártico.
Al contrario de lo que se cree, la enorme capa de grasa
del oso polar, la cual puede medir entre los 10 y 15 centímetros,
no se usa tanto como aislante térmico, sino como reserva
energética para ulteriores temporadas en las que el
alimento sea escaso. En una medición de la cantidad de
calor emitida por un oso polar hecha mediante infrarrojos
se podía observar como la cara y los cuartos delanteros
emitían mayor cantidad de calor que las ancas. Esto
muestra inclusive la distribución de la grasa corporal
en el oso: la mayor parte se almacena en muslos y en las
ancas, dejando el trabajo de aislamiento térmico a la
piel y pelaje. Para solventar los intensos fríos del
Artico, en promedio entre los 50 y 60 grados bajo cero -
pero en ocasiones mas, siendo la diferencia entre la
temperatura del aire y la del oso hasta de 80 grados -,
además de este mecanismo, el oso polar cuenta en su
hocico con grandes membranas que calientan y humedecen el
aire antes de que este llegue a sus pulmones.
Las hembras del oso polar
se aparean durante la primavera, cuando todavía es
factible cazar y estar en al Ártico, pero los óvulos
fertilizados no se comienzan a desarrollar inmediatamente,
estrategia llamada implantación demorada, para empezar a
almacenar grasa y engordar antes de que se inicien las
demandas de la preñez. Durante este tiempo las hembras
pueden aumentar su grasa corporal hasta en un 50 por
ciento o más, una hembra debe aumentar su peso 180
kilogramos o más para sustentarse a sí y a sus oseznos
durante los meses subsecuentes, ya que las hembras pueden
perder hasta un 45 por ciento de su peso. Al entrar el
verano, la mayoría de los osos se mueve al sur o a las
costas, y mientras los machos y las hembras no preñadas
pasan el verano y parte del otoño vagabundeando y
jugando, las hembras embarazadas construyen madrigueras
para pasar el resto del otoño, y parir, al cubierto de
las tormentas de diciembre. Los embriones del oso polar
empiezan a desarrollarse en otoño. En la madriguera el
ritmo cardiaco de la hembra se reduce de quizás 60
latidos en el sueño normal a menos de 30 latidos. Los
oseznos nacen para el día de año nuevo, y al nacer
pesan aproximadamente medio kilogramo y su pelo es tan
fino que es casi invisible. Las madres los nutren con una
leche más rica que la de ninguna otra especie de osos,
la cual es casi 35 por ciento grasa. La hembra sale de la
madriguera para los días de Marzo o Abril, cuando
cientos de focas están naciendo. Y así empezar a cazar.
La mayoría de las hembras mantiene a sus oseznos con
ellas 2 años y medio, pero se ha observado que
probablemente una gran abundancia de focas modifique esto
aminorando el tiempo, es decir, cuando hay abundancia
es probable que los restos de las focas que queda en el
hielo posibilite que los oseznos empiecen a alimentarse
de restos y se independicen mas pronto.
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Los osos cazan focas basándose
sobre todo en su sentido del olfato mas que en
cualquier otro. El olfato de un oso polar al
contrario de lo que se supone, es mucho más
sensible que el del perro. El oso puede oler a
una foca a ochocientos metros de distancia y a
dos metros bajo la nieve. El oso emplea para la
caza de las focas el acecho o la emboscada.
Cuando un oso huele una foca, y esta se encuentra
en su continuo ir y venir de la superficie a las
profundidades del agua a través de sus
respiraderos, el oso tan solo espera al lado del
respiradero a que salga y repentinamente echarse
a la carga emboscándola. En otras ocasiones
cuando un oso huele una foca a distancia o la ve
en el horizonte la acecha y repentinamente ataca.
En primavera o verano un oso puede cazar nadando
bajo el hielo, el cual se rompe rápidamente.
Desde la superficie, espía a una foca distante
recostada cerca de su respiradero; luego se
sumerge por una abertura cercana y nada bajo el
agua hacia la foca, asomándose por otros
agujeros en el camino para respirar y calcular la
distancia y dirección de su presa. Finalmente el
oso llega al agujero de la foca y se lanza a través
de él.
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